Una Lucrecia (#UnaLucrecia) – Mariela Giménez.

¡Hola, hola! Hoy les escribo un domingo diez de diciembre a la 1:40 a.m., trayéndoles la reseña de un libro argentino del cual, lamentablemente, no había escuchado antes, aunque es bastante nuevo. Así que, con café en mano y al gran Andrés Calamaro (por el momento) de fondo, hoy hablaré de “Una Lucrecia (#UnaLucrecia)” de Mariela Giménez.

sinopsis

ImprimirUn retrato de la violencia de género en primera persona. Desde las íntimas profundidades del pensamiento hasta las emociones más descarnadas de una mujer atrapada en un círculo que parece destinado a repetirse infinitamente. Una historia en la que el silencio cómplice, la impunidad que viene de la mano del poder y la justicia que no es justicia, tratarán de imponerse. Recién asomando a la vida, desde sus orígenes humildes, Lucrecia Ayala cree encontrar en Lisandro Echagüe al hombre de sus sueños. Cegada por los brillos de su encanto y su posición en la vida, tarde descubrirá al monstruo que se esconde bajo el disfraz. Pero en una realidad donde nada es lo que parece, las víctimas también pueden ser guerreras. Un robo millonario, una familia envuelta en una trama de poder y corrupción, y una puerta que se abre a la libertad. Dicen que el instinto de supervivencia es poderoso… ¿Hasta dónde llegará Lucrecia para encontrar la salida? ¿Podrá el amor imponerse al odio? ¿Logrará la voz de la esperanza escucharse por encima del grito de la violencia?

datos del libro

Número de páginas: 568.

Edición: 2017.

Idioma: castellano.

ISBN: 78-987-4174-00-0.

opinión

Como leyeron en la sinopsis que les dejé arriba, esta es una historia sobre violencia de género. Tenemos a Lucrecia  Ayala, una chica de clase baja, que se termina enamorando de Lisandro Echagüe. Lo que sucede a partir de allí no hace falta aclararlo porque está explicito. Eso pensé desde un principio. Lo que no anticipé es toda la larga y enredada trama que tiene esta novela. ¡Por favor! Estoy consternada. Créanme, lo que se lee en la sinopsis sólo es la punta del iceberg.

Pero vamos por partes, no nos apresuremos. Como dije en el anterior párrafo, nuestra protagonista es Lucrecia, o Luli, como prefieran llamarla. Ella, claramente, sufre de violencia de género.  ¿hasta donde es capaz de llegar para escapar? Me lo pregunté, pero nunca me lo imaginé. Es un personaje tan fuerte, tan bien caracterizado, tan profundo, tan detallado. Al igual que todos los demás. Mientras iba leyendo, en mi cabeza se iba recreando una imagen viva de todos estos. Cada uno tiene su propia historia personal y lo recalca, cada uno tienen sus defectos y sus virtudes, sus manías, su dialecto, su humor. Estos personajes, que claramente al ser personajes se trata de una ficción (aunque luego hablaré de esta palabra y la relación con la realidad), son personas reales. Están tan bien logrados que los siento cercanos. Y esto es un gran punto a favor, porque no hay cosa que más odie que el personaje sea un Sim (de The Sims, el juego) con tres rasgos que lo caracterizan y no sabemos nada más sobre él. Cada uno tiene su profundidad y se van desarrollando a lo largo de la trama.

Pero hablemos de la trama, por favor. Si esperan que “Una Lucrecia” sea un drama en el que desde los agradecimientos hasta la página 568 van a llorar, están totalmente equivocados. Yo lo pensé, perdón. Esta historia está determinadamente marcada por el tema de suma importancia, oscuro y desolador que es la violencia de género, de esto se trata. Pero estoy segura que van a llorar, van a reír, van a sorprenderse, van a sentir bronca e impotencia, después van a llorar de nuevo, van a emocionarse, van a volver a sorprenderse y así sucesivamente, sin un orden específico. Y es que se van a quedar en shock tantas veces que no puedo hablar mucho porque sino les contaría toda la historia, y es que no se puede decir casi nada.

caperucita frase

Querida Mariela, si algún día llegás a leer esto (cosa que lo dudo) te quiero decir tres cosas. Primero te quiero saludar. Segundo: me mantuviste en una montaña rusa de emociones constante. Gracias por eso, de corazón. Tuve que esperar un día para poner mi cabeza en frío y poder escribir esta reseña como corresponde. Porque sentía todo lo que mencioné anteriormente, con total sinceridad. Tardé algo así como cuatro días en leer el libro porque esta semana pude leer solamente antes de dormir y cada noche me iba a la cama con una sensación distinta.

Las dos que más rescato son: la sorpresa porque tienen tantos giros en cada una de las seis partes que era gritar constantemente “no, esto no puede estar sucediendo”; y sobre todo la impotencia por la situación y por cada frase y detalle que sucede día a día, y eso es lo peor de todo. Impotencia porque esta ficción que tuve el agrado de leer, ocurre a nuestro alrededor. Cada detalle. Y no estoy refiriéndome solo a la violencia. Es una historia de poder, de corrupción, de marginación social, por la naturalización de cada cosa. Cada cosa. Muchas se normalizan, y no todos somos conscientes de ello. ¿Cómo es posible decir “es lo que me tocó, ya está”? ¡No, gente! ¡No! “El rol de la mujer es ser ama de casa”. Me dan ganas de gritar. Impotencia porque esto sucede día a día, y vas a una comisaría y, si es que tenés suerte, te atienden como corresponde. Si no contás con ella, se te ríen en la cara o toman la denuncia pero todo es igual a nada. Porque alguien que lo ve desde afuera tiene miedo de interferir en la situación, así que ni hablemos de la víctima.

Es un relato que habla con la verdad. Nos lo cuenta una de las tantas perjudicadas de esta situación abominable, con la verdad. Sin exagerar, sin suavizarlo. Como es. Una frase, simplemente una frase, te puede dejar pensando horas. Y es una frase que es supuestamente normal, eh. No lo dice… no sé, Neruda. No son frases llenas de recursos literarios. Son frases que la puede decir nuestra vecina o vecino.

Mientras leía este libro, le fui contando aproximadamente la historia a mi madre. Básicamente diciéndole más o menos las mismas palabras con las cuales me estoy expresando hoy, solo que la última vez que había hablado me faltaban cien páginas. Me preguntó cómo creía que iba a ser el final. Le respondí que no sabía porque la escritora tuvo muchas sorpresas con para el lector, y que si en un libro todo un final se puede escribir en unas cinco páginas, ni imaginarse en cien. De todas formas, tenía una idea. Todo esto es el pie para hablar del final que me pareció exquisito. Tuvo tanta fuerza que deja sin fuerza a quien lee.  Ese tipo de final que te descoloca, que no lo esperás, que te termina haciendo reflexionar. Ese tipo de final que te eriza la piel.

Así que, este va a ser uno de mis libros predilectos. Resumiendo cuentas, es una historia sobre nuestra realidad, la de la sociedad, aquella que recién ahora comenzamos a ver. Un canto a la esperanza, a la lucha, a demostrar inteligencia, a lo difícil que es tener valentía. Una historia sobre ambiciones, marginación, violencia, política, corrupción, poder, amor a fin de cuentas. Todo se relaciona con todo. Una historia triste pero llena de luz, porque las mujeres tenemos luz. Una historia que te va a causar tantas sensaciones que sentís que nunca se te enfría la cabeza para pensar con claridad. Una historia que lamentablemente vemos todos los días en los noticieros.

Un libro, que entre tantos otros necesarios, debe llegar a todos. Porque este es un relato de ficción, pero está ficción está llena de realidad.

Gracias Tinta Libre por publicar esta historia y por haberme facilitado la versión digital. Una editorial llena de historias ricas que quizá no conocemos. Si no la conocen, debajo de la biografía de la autora les dejo sus datos.

Mariela, nuevamente me dirijo a vos y te digo la tercera cosa: gracias por este libro.

A todos, de parte de una mujer: no nos queremos sumisas ni devotas, lo hacemos libres, lindas y locas. Nos queremos vivas, en todo sentido de la palabra. Quiéranos libres y vivas. Inteligentes. ¿A quién hay que impresionar? A nadie. Aceptémonos. Hombre y mujeres. Recordemos que feminismo habla de equidad, no es un término anti-hombres. No todo hombre es igual a otro. Al igual que no toda mujer es igual a la otra. Solo queremos que dejen de morir mujeres, dejen de ser violadas, secuestradas, acosadas, golpeadas.

Recordemos, #NiUnaMenos.

frase lucrecia

calificación

5 estrellas

Claramente, cinco de cinco estrellas. Nada más para agregar.

biografia del autor

Mariela GimenezMariela nació en Granadero Baigorria, provincia de Santa Fe, el 13 de Marzo de 1984. Pasó su niñez y adolescencia en Tartagal, Salta, en donde no solo creció rodeada del afecto de su familia y amigos, sino que descubrió su afición por los libros y las historias. Con 18 años se trasladó a Córdoba para cursar sus estudios de Psicología, lugar en donde reside hasta la actualidad. Psicóloga de profesión y escritora de vocación.

editorial

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Página web: www.tintalibre.com.ar 

Instagram: @tinta.libre

Facebook: /tintalibre

Gracias.
-N.
10/12/2017
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Autor: Nanis

Soy lectora.

2 comentarios en “Una Lucrecia (#UnaLucrecia) – Mariela Giménez.”

  1. Querida, Nanis! Me dejas sin palabras! Me emociona muchísimo leer lo que la historia de Lucrecia generó en vos. Cuando me senté a escribir, este era el objetivo… Que pudiéramos pensarnos y vivir como mujeres libres, inteligentes, creativas y capaces de amar, capaces de lograrlo todo, incluso salir del infierno. Muchísimas gracias por estas palabras, por el tiempo dedicado a esta hermosa reseña, y por compartirlo con tu mamá! Un detalle no menor para mí… Mi deseo más grande es que esta historia y la de muchas otras mujeres pueda encontrar su espacio. Aprovecho para contarte que la novela se encuentra completa y de forma gratuita para quien quiera leerla. El blog es http://www.unalucrecia.blogspot.com.ar Te mando un beso enorme y nuevamente gracias por tus palabras!!! ❤

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